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martes, 28 de enero de 2014

II




Escuché como caían los trozos de vidrio cuando lo empuje por la ventana. Su cuerpo inerte 15 pisos abajo lucía como una obra de arte, su sangre escurría y se había despedazado. 

Se que no debería haber mirado por la ventana para ver como se desangraba al impactar en la acera, y aunque piensen que estoy en un estado psicótico, disfruté tanto verlo morir.

Tantas veces me golpeó, me cortó, me empujó... me violó.. nadie me puede quitar este momento, me lo merezco, merecía ver su cara de terror mientras caía, esa misma cara que yo ponía cuando el se enfadaba conmigo por absurdas nimiedades. No me arrepiento de haberlo asesinado.. digan lo que digan.. piensen lo que piensen. No cambiaría el pasado.

Mi propia antagonista


Sales de clase, no te importa si pierdes materia, si el profesor te mira mal; solo te largas, porque estas desanimada y no querías estar ahí. Solo tomas tu mochila y sales. Fuiste valiente.

No tienes nada que hacer... leer es una lata, escribir te apesta (ni siquiera lo haces bien) así que caminas fuera de la universidad, te diriges a algún lugar tranquilo y escondido para fumar tu weed y huir de este mundo. No has sufrido, no tienes problemas en casa, solo eres rebelde porque te sientes perdida en este mundo. Te falta Dios, te falta un propósito, algo por lo que seguir luchando. Si quiera un hombre para hacerte refunfuñar y con eso darle una pequeña, pero gentil brisa a tu barco estancado. Pero nunca has estado con alguien, no sabes lo que es el amor, ni el dolor de la desilusión... en el fondo... no conoces lo que es la vida en su completa esencia.

viernes, 17 de enero de 2014

El último vuelo

Miro por la ventana de mi penthouse, estoy en la cima del mundo, veo la vida desde el cielo, y aún así siento que me sumerjo en un abismo de oscuridad. Camino hacia el balcón y el viento me da un azote con el envolvente aroma de la cálida arena, que me lleva a pensar en mis años de juventud, cuando vivía sin preocupaciones, sin responsabilidades.
Pensar en mi niñez me causa nostalgia. Apoyado en la barandilla admiro la inmensidad del océano en su plenitud, cubierto de ese naranja característico. Enciendo un cigarrillo, el último de mi vida, el humo me envuelve en una nube que me obliga  a dejar rodar una lágrima por mi mejilla.
Echo un último vistazo a la nota que le dejé a Dominique en la mesita de centro. Apago el cigarrillo y me subo automáticamente al barandal. Respiro profundamente, abro mis brazos y me lanzo al vacío... las lágrimas salen ahora a borbotónes de mis ojos. El viento es perfecto... veo el piso acercarse a mi rostro, cierro los ojos con los brazos aún extendidos y disfruto como vuelo.

jueves, 9 de enero de 2014

Bomba de tiempo

"¿En que pienso? Pienso en como tomar el bus sin desmoronarme por la pena, pienso en como hacer que los demás piensen que estoy bien, pienso que a veces pienso demasiado y también que a veces pienso muy poco. Pienso que ahora estoy pensando en lo mucho que me duele la cabeza, y mientras sigo escribiendo estas palabras, pienso que seguiré pensando hasta el tiempo menos pensado, y aunque me sangre la sien de tanto pensar, no puedo dejar de hacerlo, porque pienso que si dejo de pensar, entonces dejo de existir."